haciéndote llamar madre, padre, abuelo
vistiendo tu traje blanco
disfrazada de ángel,
ángel de hielo,
que hace confundir el futuro con recuerdos
bah!...ni siquiera tan cuerdos.
Detesto saberte en camino
y luego verte ahí
robándote el oxígeno en cada respiro,
tiñendo la vida de azul
y las manos de frío,
dejando los ojos
cada vez más opacos,
más chicos.
Si bien ya deberíamos estar habituados a tus visitas,
también es cierto que, algunas veces, te falta estilo.
Me dejas helada pero qué belleza de poema, Natali.
ResponderEliminarNo tardes tanto en escribir.
Abrazos
L;)
Obrigado pela visita!
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