De arcilla era la mujer...
En su diario caminar no hay rosas rojas ni blancas gardenias,
la vida se desdobla, deja de ser lo que aparenta,
revuelve sonidos, colores, esencias,
la pupila se dilata,
el corazón se ensancha,
la palabra tridimensional es escasa, nefasta.
Dame más, dame más, dice el poeta.
Déjame escuchar a los ladrillos cantar,
arrastrarme por el cabalgar de tus latidos en aumento.
Déjame tirar las ropas de tus pensamientos,
escuchar los pregones tu pecho
abierto, puro, gallardo,
dispuesto a matar dragones, lanza en mano
para luego perderse entre castillos inventados.
En su diario caminar, no hay rosas rojas, ni blancas gardenias
“Violetas agradables se impregnan en sus piernas” escucha,
y sus labios se alegran y se rinden,
sin más,
sin lucha.
Natalie Gamero
Hola natalie soy eduardo... me gusto este poema y te felicito por tu blog
ResponderEliminarBellísimo!!!!!!!!
ResponderEliminarEnhora buena Nataly, me encantan tus poemas.
Hojalá pronto puedas publicar un librito con ellos.
De momento me deléito, leyendolos en tu blog.
Un abrazo
L.