7/1/18

Himno al Sol



Cerro Guayamurí
Foto: Ana C. Reyes

HIMNO AL SOL
Pasadas las cinco, la oscuridad destempla y la fauna da inicio a su curiosa sinfonía. Las primeras notas las entona el gallo, al que pronto se unirán todos los animales, como si cada mañana se tomaran de las manos para celebrar el fin de la noche y el comienzo de un nuevo día. Pronto, el kikirikí del macho es acompañado por el cacareo de sus mujeres y adornado con delicadeza por el trino de felices cardenales, gonzalitos y paraulatas que dibujan con su canto sonrisitas en el cielo. Las ranas y grillos conforman el ensamble de platillos de esta gran orquesta, mientras el bajo es cortesía de las vacas y algún otro animal de esos que nunca logramos reconocer. Las notas danzan en armonía hasta que llegan las guacharacas a estremecerlas con su escándalo irreverente. Son los mandriles del cielo. Malandras, vuelan en manada y llegan sin aviso a adueñarse del pentagrama con su encantador descaro. Asaltando los últimos espacios de silencio, llevan el himno a su cúspide hasta ver el sol estirar los brazos y darles los buenos días. Entonces, satisfechas por su protagonismo irrefutable, seden de nuevo lugar al resto de la orequesta. Y así, a medida que el cielo blanquea, el himno va mermando, delicadamente, hasta que sólo el cantar de los pájaros salpica, como florecitas traviesas, este tupido monte recién amanecido.
Natalie Gamero
El Limón, Edo. Nueva Esparta.
Venezuela
24 de diciembre de 2010

1 comentario:

  1. Natali, es muy hermoso el amanecer que se describe en ese pequeño texto. Gracias por compartirlo.

    Abrazos
    L;)

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